Sede 2.0

¿Te acordás, Cuervo?

Recuerdo bonito

Las atajadas de Saja. El penal de Coco Capria. La primera gran alegría internacional... Enfrentar al Flamengo nos retrotrae, indefectiblemente, a aquella final de la Copa Mercosur 2001.

Fútbol
COPA MERCOSUR 2001
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San Lorenzo y Flamengo se enfrentaron apenas cuatro veces en la historia. Vaya casualidad, ese cuarteto de partidos se dio en la misma competencia: la Copa Mercosur 2001. Como sucederá el miércoles, en aquella oportunidad también nos tocó debutar en la fase de grupos frente al gigante brasileño. Y qué final tendríamos…

Las estadísticas suelen ser frías, lo sabemos. Miradas con crudeza, nos escupen que el Ciclón nunca le pudo ganar al Fla en los 90 minutos, con dos derrotas y dos empates. Pero a las estadísticas, también, se les puede hacer una finta y acomodarlas para el lado que más le convenga a quien las recupera. Entonces, los hinchas de San Lorenzo tenemos la autorización, estadística, de chapear con que ¡ganamos la única final que jugamos contra Flamengo! Y eso, cuervo, no te lo puede discutir ni Magoya.

En diciembre de 2001 (con obligado epílogo en 2002), santos y cariocas debían disputarse, en 180 minutos, quién se quedaría con la cuarta edición de la Copa Mercosur, competición internacional sudamericana organizada por la Conmebol. La ida se jugó el 12 de ese mes en el inmenso Maracaná. Con el aliento de más de tres mil fanáticos de Boedo en las tribunas y una soberbia actuación de Sebastián Saja, el equipo del Ingeniero Manuel Pellegrini consiguió un valioso 0 a 0, resultado óptimo para definir la serie en el Nuevo Gasómetro.

Pero sabemos que nada le fue sencillo al Ciclón en su historia. Y esa vez no sería la excepción. La revancha estaba programada para una semana después. Ni vale la pena adentrarse en el caos que vivió el país en aquel convulsionado fin de año. El 19 de diciembre se vino el estallido y ese partido crucial en la historia azulgrana se postergó, sin fecha determinada. Si San Lorenzo supo esperar 70 años de profesionalismo para alzar un título internacional, por qué no prorrogar ese anhelo un tiempito más.

La angustia se estiró 36 días y la gran final quedó programada para el 24 de enero de 2002. Esa noche, el que estalló fue el Pedro Bidegain. Y como San Lorenzo es un experto en las cosas del sufrir, a los 10 minutos de juego Leandro puso en ventaja al Mengão y el dramatismo invadió el Nuevo Gasómetro. El alma le volvió al cuervo recién a los 22 minutos del segundo tiempo, cuando el Pipa Estévez encontró un rebote en el área chica y clavó el empate, que sería definitivo. A sufrir desde los doce pasos.

El sorteo mandó la tensión al arco que le da la espalda a la avenida Varela. Fallaron el Beto Acosta y Serrizuela, y la serie se perfilaba nefasta. Pero, igual que en la ida, el Chino Saja (que se adelantó unos cuantos años al augurio mundialista de Mascherano hacia Romero) se convirtió en héroe: atajó dos, convirtió el suyo y dejó la gloria en los pies de Diego Coco Capria.

Todo listo para festejar. Pero claro, como la historia de San Lorenzo manda, el dramatismo volvió a hacer de las suyas. Cientos de hinchas se dejan caer del alambrado de la popular local, quedando a pasos del campo de juego y ahí, como diría el Gordo Soriano, el penal más largo del mundo. El árbitro colombiano Ruiz, levanta los brazos indicando que así "no va más”. Torres, DT del equipo brasileño, amaga a retirar a sus jugadores. Saja atraviesa la cancha y les suplica a los hinchas que vuelvan a sus lugares. Los fanáticos hacen caso. El desconcierto regresa a una tensa normalidad. Ruiz y Capria caminan hacia el punto del penal. El experimentado Julio César espera en la línea blanca y se quiere hacer gigante debajo del travesaño. Exactamente 201 segundos después, el pito vuelve a sonar. Capria lanza el misil. La bola se clava en el ángulo derecho Julio César. Es gol. Es el desahogo del Nuevo Gasómetro. Es el abrazo de Capria y Saja con la mirada al cielo. Y con los otros campeones que corren desde la mitad de la cancha para sumarse al festejo. Y con los 40 mil cuervos que están en la cancha. Y con los millones de todo el mundo. Es San Lorenzo campeón internacional por primera vez en la historia profesional.

Es verdad, las estadísticas afirman que San Lorenzo y Flamengo se vieron las caras cuatro veces, con dos triunfos para los cariocas y dos empates. Saldo positivo para los de Río de Janeiro, revelan esos datos. Pero nuestra historia, la que a nosotros nos interesa, la que quedó para siempre guardada en las vitrinas, es la que festejó el Ciclón.

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