Títulos

OFICIALEl primer San Lorenzo Campeón de la era profesional.

En 1931 se terminaría la época amateur. El país ya contaba con la Asociación del Fútbol Argentino. Era hora de poner en la vitrina el primer trofeo oficial para San Lorenzo. Indefectiblemente, en esos años no existía otra cuna callejera más cálida que el potrero. Ahí se formó y creció Diego García, el crack que conduciría a los Gauchos de Boedo hasta un nuevo título. El nuevo apodo, uno de los tantos que se pegarían en la piel del club para no irse más, surgió por la cantidad de jugadores del Interior con que contaba el plantel (Genaro Cantelli, Alberto Chividini y Gabriel Magán, entre otros). Tal vez, en este torneo también se gestó algo que luego seguiría a San Lorenzo como un perro fiel: el sufrimiento, casi una forma de vida que ya es algo habitual en la idiosincrasia de Boedo. Luego de perder ante Independiente, el campeonato llegó a la última fecha con Boca como único líder, con un punto más que los Gauchos.

Ellos tenían que definir la cuestión nada menos que contra River, en el viejo estadio de Avenida Alvear y Tagle. Y el Azulgrana frente a Chacarita como visitante. El partido contra el Funebrero terminó antes que el de Boca, por eso los jugadores se quedaron en la cancha a esperar este parto deportivo. No había radios: el plantel se enteraba por unas claves que aparecían en los carteles de la revista Alumni (un operador recibía las noticias por teléfono y cambiaba las chapas). Allá, en ese ring clásico, Bernabé Ferreyra había sepultado a los Xeneizes para que llegara el primer título de la era oficial, a pura garra y pasión. Otra vuelta olímpica como consecuencia de un equipo que, por momentos, fue intratable. En ese año, por caso, el prestigioso periodista Hugo Marini (jefe de deportes del diario Crítica) denominaría el poderío de ese San Lorenzo como un Ciclón que se llevaba por delante a los rivales. Nacía, acaso, el apodo por excelencia.